El benchmarking no se emplea únicamente en las empresas y hoy te enseñaremos cómo aplicarlo a tu vida personal. Además de ayudar a la mejora de las organizaciones, contribuye a la mejora de los individuos, convirtiéndolos en trabajadores más aptos para su puesto y, por lo tanto, con mejores resultados en su labor.

Si aún no estás familiarizado con el término benchmarking, es una técnica que consiste en analizar minuciosamente los errores y aciertos de la empresa, así como compararse a sí misma con los competidores líderes en el mercado. Siempre se dice que las comparaciones son odiosas, pero, en términos de marketing, te ayudarán a identificar aquellos puntos a mejorar. Por ejemplo, si ahora mismo abres una tienda de ropa deportiva, tu referente sería Adidas o Nike, sin importar la diferencia de cuota de mercado u otros factores entre el competidor y tú.

Al igual que el benchmarking en las empresas, el benchmarking personal no debe ser un proceso transitorio, sino un análisis a largo plazo. Las personas debemos mejorar continuamente y sacar lo mejor de nosotros mismos. Lo que hoy te parece muy difícil, mañana puede estar mucho más cerca de tu alcance, implementando cambios y mejoras progresivas en tu vida.

Para identificar a tus competidores, debes buscar personas con los mismos objetivos que tú, algo parecido a la misión y visión de las empresas. Pero, lejos de ser una competición agresiva, el benchmarking puede ser beneficioso para ambas partes, ya que sus vías se basan en la cooperación y apoyo.

Hoy en día, el benchmarking personal es una tarea realmente sencilla. A través de las nuevas tecnologías, resulta fácil seguir el paso a una persona. Ese jefe al que tanto admirabas cuando aún eras un novato, el compañero de clase que siempre sacaba buenas notas, tu profesor particular de matemáticas… No importa a quién elijas como referente, pero asegúrate de elegirlo bien.

No te será muy complicado encontrarlo a través de la red y repasar sus últimas acciones. Herramientas como LinkedIn, Google, Twitter y otros medios sociales suelen mantenerse actualizadas, ya que la mayoría siguen la tendencia de compartir los hitos de su vida con el resto de seguidores.

Cuando hablamos de comparar y aprender de él, no significa necesariamente imitar cada paso que da. Puedes seleccionar cosas que admiras de esa persona, cosas que ha conseguido alcanzar y tú aún no. Todos podemos conseguir lo que nos propongamos y si él lo ha conseguido, ¿por qué tú no? Al igual que no tenemos que adquirir todo de él, podemos adquirirlo de varias personas.

Junta referentes en tu sector y saca lo mejor de cada uno de ellos para poder guiarte. Así, con un poco de esfuerzo, podrás igualarles e incluso superarles. En el mercado hay sitio para todos.

Una vez hayas localizado tu modelo a seguir, recoge las acciones que quieras realizar para mejorar tu vida y fija un tiempo límite de realización de dicha acción. Es importante planificar su desarrollo, ya que los cambios en la vida de uno mismo no se pueden realizar en un par de días.

Por ejemplo, si lo que quieres cambiar es un mal hábito, un estudio en el University College de Londres ha demostrado que se necesitan 66 días para adaptarse a esa nueva rutina y realizarla con naturalidad.

 

Atrévete e implanta Benchmarking tanto en tu empresa como en tu vida personal. Ambas no están tan separadas como crees y, sin embargo, los resultados de una condicionan notablemente el desempeño de la otra. ¿Algún día serás referente de otro individuo? ¿Qué cosas de ti le ayudarán a guiarse? ¿Qué cosas admirará?

 


Patricia Pelegrín

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